Al principio tenía mis dudas sobre la Lluvia Sólida, como cualquier productor que cuida su inversión. Decidimos probarla en una sección de la huerta que siempre sufría más en la temporada de estiaje. Los resultados nos sorprendieron desde el primer ciclo: no solo redujimos los riegos a la mitad, sino que el árbol no se estresó en los meses más secos. Los aguacates mantuvieron su tamaño y calidad de exportación, y el suelo retuvo la humedad como nunca antes. Para nosotros en Michoacán, donde el agua cada vez es más valiosa, la Lluvia Sólida ya no es un experimento, es parte de nuestro sistema de cultivo obligatorio.
